Entre el 20% y el 30% de la población mundial convive con algún parásito intestinal. Muchos ni lo saben. Aquí explicamos cómo reconocer los síntomas, qué hacer si sospechas y cuándo ir al médico.
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Son organismos que viven dentro del tracto digestivo humano y se alimentan a costa del huésped. Suena desagradable porque lo es. Hay dos grupos principales.
Organismos de una sola célula. Los más conocidos son Giardia lamblia y Entamoeba histolytica. Entran al cuerpo por agua o comida contaminada, y una vez dentro provocan diarrea, náuseas y mala absorción de nutrientes. Son pequeños pero causan problemas grandes.
Lombrices, tenias, tricocéfalos. Los oxiuros infectan a más del 30% de los niños a nivel mundial. Se alimentan directamente de lo que comes o de tu sangre. Algunos miden milímetros; otros pueden alcanzar metros de largo.
Es un mito muy extendido. En Estados Unidos, la giardiasis reporta unos 20.000 casos al año. Los oxiuros son la segunda infección parasitaria más frecuente del país. Tener parásitos no tiene que ver con tu nivel económico.
Muchos de estos síntomas parecen no tener relación entre sí. Por eso los parásitos pasan desapercibidos durante meses o incluso años.
Cada tipo tiene su forma de infectar, sus síntomas propios y su tratamiento. Conocerlos ayuda a entender qué está pasando en tu cuerpo.
El parásito intestinal más extendido del mundo. Vive en el agua: lagos, arroyos, hasta piscinas. Le dicen "la diarrea del viajero" porque aparece mucho en turistas, pero también se contagia en guarderías y a través de mascotas.
Las lombrices de toda la vida. Pequeñas (miden entre 2 y 13 mm), pero molestas. La hembra sale por la noche a poner hasta 15.000 huevos en la zona anal. Eso explica la picazón nocturna.
Esta ameba puede no dar síntomas durante mucho tiempo, o puede causar una disentería grave con sangre en las heces. En los peores casos forma abscesos en el hígado.
Estos gusanos entran por la planta de los pies (sí, literalmente) y migran hasta el intestino. Se enganchan a la pared intestinal y se alimentan de sangre. Son una causa frecuente de anemia en zonas rurales.
Los síntomas orientan, pero el diagnóstico lo confirma el laboratorio. Hay varias pruebas, y no todas tienen la misma precisión.
Un patólogo examina las muestras bajo microscopio buscando huevos o parásitos vivos. Se necesitan tres muestras en días distintos para alcanzar una sensibilidad del 85-90%. Con una sola muestra se detecta solo entre el 50% y el 70% de los casos.
Amplifica el ADN del parásito. Detecta organismos muertos o en fase latente, así que no importa si el parásito estaba "dormido" cuando diste la muestra. Sensibilidad superior al 90%. Es la mejor opción cuando las pruebas convencionales salen negativas pero los síntomas persisten.
Específica para oxiuros. Se pega cinta transparente en la zona perianal al despertar, antes de bañarse. Luego se lleva al laboratorio y se mira al microscopio. Funciona en el 90% de los casos si se hace tres mañanas seguidas.
El tratamiento depende del parásito. No existe un antiparasitario universal que elimine todo.
Son el tratamiento que funciona. El médico elige el fármaco según el parásito identificado en las pruebas:
Existen hierbas con cierta actividad antiparasitaria, pero ninguna sustituye al tratamiento médico. Si decides probarlas, hazlo bajo supervisión profesional:
Los antiparasitarios tienen efectos secundarios y contraindicaciones. Durante el embarazo, varios de estos medicamentos están prohibidos. Consulta con tu médico antes de tomar cualquier cosa.
La mayoría de las infecciones parasitarias se previenen con hábitos básicos de higiene. Nada complicado, pero hay que ser constante.
Antes de comer, después del baño, al cambiar pañales. Parece obvio, pero es la medida que más infecciones previene.
Si no confías en el agua del grifo, hiérvela o fíltrala. Nada de beber directamente de ríos o lagos por muy cristalinos que parezcan.
Lava las frutas y verduras. Cocina la carne a temperatura adecuada. En zonas de riesgo, evita ensaladas y alimentos crudos.
Las uncinarias entran por la planta del pie. Caminar descalzo en suelo contaminado es una vía directa de infección.
Agua embotellada, nada de hielo sospechoso, fruta pelada. Las reglas de siempre cuando viajas a zonas con saneamiento deficiente.
Perros, gatos y otros animales pueden transmitir Giardia y otros parásitos. Desparasítalos regularmente y lávate las manos después de tocarlos.